
Empecé esto en 2004. Estaba en la universidad y quería un sitio donde poner en práctica lo que iba aprendiendo de servidores, redes e internet. Aproveché para subir también los apuntes de clase: así los tenía siempre accesibles, y de paso servían a los compañeros que andaban con el mismo problema que yo.
La primera web la escribí en HTML puro, con un editor de texto plano, sin frameworks ni plantillas — cada página, cada enlace, a mano. La colgué en un servidor casero montado sobre un PC obsoleto que tenía tirado por casa. No iba a comprar hardware para una prueba que ni siquiera sabía si iba a durar.
Escribir todo a mano y montar un buscador decente era insostenible a medida que crecía el contenido, así que empecé a mirar gestores de contenido. Probé varios antes de decidirme. Me quedé con Drupal y migré todo lo que tenía. Con las primeras visitas llegaron los primeros intentos de monetización: compré el dominio cyfuss.com, alquilé hosting de verdad, y me aceptaron en las plataformas de publicidad. Ese primer dinero, poco pero real, fue lo que me hizo pensar en diversificar en lugar de conformarme con un único blog. De ahí nació liveinblogs, una red de blogs segmentados por temática, cada uno con su propia identidad.
La red creció rápido. Generaba mucho volumen de contenido y mantenía cyfuss en paralelo, sin soltarlo. Duró unos años así, con ritmo constante. Cambié de trabajo, me mudé a Madrid, y el nuevo puesto no dejaba el margen de tiempo que aquello necesitaba para sostenerse. No fue una decisión meditada tanto como una rendición progresiva: cerré la red y me quedé solo con los temas que me interesaban de verdad, los que no me costaba esfuerzo extra mantener.
Después las obligaciones laborales y personales se complicaron más, y lo dejé del todo. cyfuss y el resto de blogs se quedaron parados, sin actualizar, pero seguían recibiendo visitas — eso era lo raro y lo incómodo a la vez. Sabía que había gente entrando, encontrando contenido antiguo, y esperando una vuelta que no llegaba. No podía dedicarle tiempo, pero tampoco conseguía cerrarlo del todo ni dejar de pensar en ello. Lo único que salió de esa etapa fue un ebook, Autopsia de un proyecto digital, contando la historia de la red y lo que había aprendido gestionándola, publicando en ella, y viéndola morir poco a poco.
Años después volví, esta vez con tres blogs centrados en tecnología empresarial y viajes — un intento más comedido, más consciente de mis límites de tiempo que el anterior. De esa etapa salió otro ebook con lo publicado, y poco más: ni el impacto ni la constancia que buscaba. Volvió a quedar en modo fantasma hasta que me lo hackearon, mostrando productos chinos y contenido pornográfico en lugar de mis artículos, sin que llegara a entender bien cómo había pasado ni cuánto tiempo llevaba así antes de que lo detectara. Cuando lo hice, limpié todo el rastro del hackeo y reduje el sitio a poco más que un CV online. Sin ambición, sin contenido nuevo. Me olvidé del proyecto varios años, esta vez sin la sensación de deuda pendiente de las veces anteriores.
Ahora he vuelto a casa y he decidido retomarlo desde cero: tiro lo que había y reconstruyo, reutilizando parte del material que sigue teniendo valor. Estoy revisando más de 5.000 textos recuperados de todas estas etapas y reescribiendo los que tienen sentido con la experiencia acumulada en todo este tiempo — no como quien reflota un archivo, sino como quien vuelve a mirar lo que escribió con otros ojos.
Amplío el proyecto con una idea que llevo dándole vueltas desde 2016 y que nunca había conseguido aterrizar: un podcast. Lo lancé en 2023 como «Hablando con un café», y a los pocos episodios me di cuenta de que necesitaba separar los contenidos — de ahí salió el segundo, «Estrategias IT sin excusas», con un enfoque distinto al primero.
Estoy en ese proceso: revisando contenido antiguo, grabando el nuevo, probando enfoques y formatos, todavía sin mirar números. Solo construyendo, con calma, lo que quiero que sea esto esta vez.
Si quieres la historia completa de todos estos cierres, reinicios y lo que aprendí de cada uno, está contada con más detalle en Autopsia de un proyecto digital.