
Tu equipo de IT trabaja todo el día. Eso lo ves. Pero cuando miras al negocio y te preguntan «¿qué hemos avanzado?», puedes comentar que has avanzado en algo pero sigues sin cerrar nada. Cada semana aparece algo urgente, cambias prioridades por presión y el backlog sigue creciendo sin que te salte ninguna alarma real. Más reuniones de estado, menos entregas cerradas. Y como no hay nada grave, lo normalizas. Y ese es el coste. Sigues pagando sin cerrar nada.
Esto me lleva a preguntarte: ¿Quién en tu organización puede decidir qué entra y qué se encola hasta que se cierre alguna tarea?
Backlog infinito o falta de gobernanza
Si no gobiernas la capacidad del equipo, IT se te llena de «casi terminados» y pierdes el control. No es que el equipo no trabaje. Es que el sistema lo tienes diseñado para producir actividad y no cierres.
Esto lo puedes reconocer cuando tienes demasiadas iniciativas abiertas y, aun así, solo una o dos avanzan de verdad. Lo ves cuando se reabre lo que «ya estaba» porque se aceptó con prisas o sin criterios claros. Cuando los retrasos ya no te fuerzan a decidir: solo te llegan explicaciones. Cuando las reuniones están llenas de estados («vamos al 80%») pero nadie cierra nada.
Y la señal más clara es cuando entra una urgencia y no sale nada del backlog a cambio. Simplemente se suma. El backlog deja de importar y forma parte del paisaje de la oficina.
Este problema no surge por falta de esfuerzo, se produce por que no hay una métrica que mande ni un límite de trabajo en curso que se respete por encima del ruido.
Cuando no existe ese mando, cada petición compite por presión, visibilidad o intuición. Tu equipo reparte capacidad en paralelo, cambia de contexto todo el tiempo y cierra poco. Y tú, desde negocio, interpretas actividad como progreso y sigues metiendo cosas, porque nadie paga el coste inmediato de meter «una más».
El resultado es evidente: cuanto más intentas hacer a la vez, más lento y menos predecible se vuelve todo.
Esta situación te afecta al negocio desde 3 puntos:
- Plazo: las fechas se estiran en semanas, no por un gran bloqueo, sino por interrupciones constantes y re-priorizaciones.
- Coste: sube el retrabajo y el coste invisible del cambio de contexto. Pagas horas buenas para coordinar incertidumbre.
- Confianza: se enfría la relación entre negocio e IT. Empiezas a controlar más porque confías menos, y el equipo pierde margen justo cuando te haría falta.
Por eso debes actuar si o si cuando detectes cualquiera de estas 5 acciones:
- Hay más de 5 iniciativas consumiendo capacidad real a la vez.
- Ninguna iniciativa puede decirte en una frase qué métrica mejora y antes de qué fecha.
- Entra una urgencia y no se pausa nada en las siguientes 24 horas.
- En el último mes se han reabierto dos o más entregas que estaban «cerradas».
- Las fechas se mueven y la respuesta estándar ya es «estamos encima» en lugar de una decisión de alcance/plazo/coste.
Cómo evitarlo
No necesitas más herramientas. Es mucho más sencillo. Necesitas un ritual de decisión con autoridad real. Y esa autoridad tiene que estar en tu agenda.
- Quién convoca: tú.
- Quién entra: la persona responsable de IT/entrega, alguien de operaciones/producto, y alguien de negocio que represente ventas/finanzas.
- Cuál es el objetivo de la reunión: lista de iniciativas con gente asignada + fecha objetivo actual + bloqueo real + métrica afectada (si existe).
- Las 3 iniciativas principales.
- Iniciativas que se congelan.
- Métrica a conseguir del trimestre.
- Lo congelado queda bloqueado en el sistema.
- el equipo puede nombrar las 3 activas sin dudas.
- cualquier urgencia nueva obliga a pausar una activa en 24 horas.
De esta reunión debe salir:
Intenta seguir esta regla: solo 3 iniciativas pueden consumir capacidad real de IT a la vez. El resto se congela o se valida sin tocar al equipo.
Aquí tú eliges qué toleras. O toleras que el trabajo entre sin puerta, o cortas trabajo en curso para recuperar control.
Si no actúas, te va a desgastar. No va a explotar – o si – pero el equipo y tu vais a acabar muy quemados con una empresa que deja de confiar en su propia ejecución.
Fijate que de esta manera consigues:
Ahora te pregunto, después de mantener esta reunión y limitar las iniciativas: ¿Sientes que avanzas más rápido? ¿Sientes que cierras tareas que antes no?
Y la mejor de todas: Si mañana limitaras IT a solo 3 iniciativas activas, ¿qué proyecto tendrías el valor de congelar aunque venga «patrocinado» desde arriba?
Te escucho.



